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Yo soy mi propia casa
(2025)

Me habito, me limpio, me ensucio, recibo invitados a veces deseados
y a veces no deseados.
Tengo renteros, en mí viven millones de virus y bacterias.
Yo soy mi propia casa, a veces fría y a veces cálida.
Soy útero y ombligo, huella de que alguna vez mi madre fue mi casa.
Yo soy mi propia casa aquí y en China.
Con fugas y resanes, decorada, vestida y encuerada.

A veces me encuentro enamorada de lo ordinario,
estirar la cama, lavar platos y cucharas y cuchillos.
estirar la cama, lavar platos y cucharas y cuchillos.
estirar la cama, lavar platos y cucharas y cuchillos.

Hablemos de la casa,
La primera casa de toda persona ha sido una madre
Nacer es uno de los traumas originales,
tu primer desalojo forzado
eviction alert, welcome to the world.
Y así nos da la bienvenida esta realidad absurda.

Los tiempos cambian, cuando yo nací todavía se usaba nalguear a los bebés para que lloraran.
Naciendo se nos introduce a la lógica humana y con ella al miedo de que si la vida no suena es porqué está muerta.

Aunque la madre deja de ser cuerpo casa, será siempre un sentido de hogar
y según sea la cercanía será entonces la noción de falta de.
Estoy bastante segura de que casi cualquier psicoanalista
o en su defecto, agente inmobiliario
atestiguaría que casas, y tipos de casas hay muchos.

Con mis meados hago de las calles mi casa
porque la calle es mi casa
y yo soy mi propia casa
adentro y afuera del espacito que pago mes con mes para dormir bajo un techo y encerrada.

Y cuando digo que yo soy mi propia casa
es porque en las noches más tristes me amamanto sola
con mis grandes tetas
y me mezo mientras miro las estrellas y espero a que amanezca.

Soy mi grasa, mis piernas, mis nalgas, mis cabellos y mis pestañas. Soy mi amante, mi puta, mi cliente y mi proxeneta...

Mi feminidad es,
peligrosa,
al borde del riesgo,
piedras, velas,
la seguridad es otra.
Punk.

Yo soy mi propia puta.
Yo soy mi propia puta casa.
Im a wild woman,
you know?

Soy la armadura con la que diario salgo a la guerra
y soy la piel que se destaza para devolverme el pan al hocico
y soy las llamas de la dignidad arrebatada,
el fuego que arrasa,
las brasas que calcinan mis huesos lentamente.
Soy mis propias cenizas y la promesa del fénix,
que aún es pellejo quemado.
Pero llegará a serlo.
Soy mi propia casa porque contengo mi sangre
mientras hiervo
y soy agua
mucha agua,
soy brisa,
una avalancha,
una tormenta descontrolada,
un huracán.
Una estampida queriendo ser acorralada.
Soy libre porque soy mi propia casa y entonces a donde sea que vaya va mi casa
porque yo soy mi propia casa en este mundo
en la era del housing crisis,
en ambos lados de la frontera
y en todos los códigos postales.

A mí me tocó convertirme en mi propia casa,
yo soy mi propia casa.
¿Follower del american dream?
en tiempos de Trump.
Señores, no mamen.
¿Qué le han hecho al mundo?
8M por 8 mamadas 8 muertas al día
¿Qué pasa con los hombres que gobiernan?
Su polarización, toda meca, toda binaria.
Y una que decidió nacer lesbiana, morra, artista, anarquista, punky y putona.
Pero bueno, un toque y un chai sucio y
nothing to worry about, mana.
It’s cuckoo planeta anyway, wey.

Y entonces salte de las noticias.
Haz la chamba,
¿Quién chingados soy y qué quiero hacer?
¿Cómo quiero existir en esta Tierra,
en esta época
en esta ciudad,
con estos compas
y estas familias…?

En mi casa,
no tengo frío,
ardo en fuego.
Soy el cuchillo más filoso.
Un revólver caliente.
El nudo más apretado.
La última de las balas
que te perfora el pecho
y al unísono repite
BANG!

Ya no tengo miedo.